Allí abajo


Ilustración de El Principito
"Una beh, kuando yo tenía zeih z'añiyoh, bi un dibuho mahnífiko en un libro a tento'e la zerba bihen ke ze yamaba 'Histoires Vécues (Ihtoriah bibíah)' " De esta manera comienza El Principito en andaluz, adaptado por Juan Porras, doctor en antropología y profesor en la Pablo de Olavide. Ardían las redes sociales y las críticas sobre esta traducción a nuestro dialecto. Y mucha razón tienen en ello. La famosa obra de Saint- Exupéry está traducida a más de cien idiomas y dialectos, algunos tan exóticos como el tobá o el quechua. Pero son dialectos. Y entonces, ¿por qué lo traducen al andaluz, si es un habla?

Como todos sabemos el andaluz es un tipo de habla del español, una de las más ricas y estudiadas, pero una de las más desprestigiadas de España, teniendo siempre críticas y juicios de valor negativos.

Uno de los aspectos que más chirrían a la hora de ver escrito nuestra habla, quizás sea la no existencia de letras o símbolos que representen su sonoridad y la cantidad de modismos y giros que tiene. El andaluz nunca ha tenido un marco político adecuado, en el cual poder alcanzar su normalización y oficialidad.

Pero no es ni el primer ni el último libro que se ha escrito en andaluz. Nuestra habla, cuenta con muchísimos textos escritos, donde aparecen gráficamente las características morfológicas, fonéticas, sintácticas, léxicas…La mayoría de estos textos han sido descartados por los estudiosos, como también sería lógico que descarten esta traducción de El Principito.  Sería muy extraño que los colegios lo incluyeran como lecturas obligatorias o en sus planes de estudios.

Declaraciones de Juan Porras

Por otra parte, El Principito en andaluz, no tendría cabida, puesto que el habla andaluza única y unísona no existe. Este libro, que nos trae recuerdos de la infancia, huele a chamusquina con esta traducción, puesto que  pretende representar que todos los andaluces hablamos así, pero no. Andalucía se conforma de una gran variedad de hablas. Por tanto, un sevillano no habla igual que un gaditano, ni un gaditano igual que un onubense, y así sucesivamente. Lo que habría que escribir una adaptación a cada zona diferenciada en cuanto a lo socio-cultural. 

Detrás de todo esto existe, como no, un trasfondo político. El Principito está apoyado por la ZEA (Sociedad para el Estudio del Andaluz), un conjunto de personas que según ellos se preocupan por el patrimonio lingüístico de nuestra tierra. Claro que sí.  Y estos a la vez respaldados por la SAT, que se trata de un sindicato nacionalista el cual incluso ha defendido la independencia de Andalucía. Para ellos esta burla de obra, es una reivindicación, algo que choca y hace que estallen las redes.  

Se puede y se debe enriquecer de alguna manera el patrimonio andaluz, ya que es una ganancia para todos, pero no de esta manera. El autor de este libro hace parecer que el hablar así, fuese herencia de ese retraso cultural o económico, o incluso moral, que a veces, desde otras autonomías se nos imputa. No teníamos suficiente con las burlas de las demás Comunidades Autónomas sobre nuestra habla, encima nos burlamos de nosotros mismos. Así vamos.

Aunque ya decía el propio Blas Infante: “El premio que más me estimularía: el poder vivir en andaluz, percibir en andaluz, ser en andaluz o escribir en Andaluz".




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